Hoy, 13 de junio, se cumplen sesenta años exactos del fallecimiento del gran pensador judío Martin Buber. Una de mentes más lúcidas del judaísmo. El Lic. Rafael Winter (Rufo) nos deja este artículo referido al gran filósofo.
Había nacido en el año 1878 en Viena. Falleció en 1965 en Israel.
No es el objetivo hacer un exhaustivo análisis de su pensamiento y su obra, lo que excedería a este artículo.
Pero sí recordarlo. Recordar a una de las mentes más lúcidas del judaísmo, de mucho tiempo a esta parte.
Y cuya influencia fue mucho más allá del pueblo judío.
Buber nació en el seno de una familia judía tradicional pero recibió especial influencia de su abuelo, Salomón Buber, un erudito. Circunstancias familiares lo llevaron a irse a vivir ya desde chico y por un buen tiempo a Lwow (Ucrania).
Fue posteriormente estudiante en la Universidad de Viena.
Y ya desde joven fue incursionando en varios campos.
A fines del siglo XIX se integra al Movimiento Sionista, participando incluso -de muy joven-en uno de los Congresos.
Su ideología sionista era mucho más afín a la de Ajad Haam (Sionismo cultural) que a la ideología de Herzl (Sionismo político).
Incursionó también de joven en el estudio del jasidismo, movimiento con el cual él se identificaba profundamente:
«Los cuentos de Rabi Najman», «La Leyenda del Baal Shem» son un ejemplo.
Sus relatos jasídicos con sus moralejas, sus enseñanzas, pasaron a ser un clásico y fueron difundidos al mundo, en buena medida gracias a él.
Tradujo junto a su amigo y también gran filósofo Franz Rosenzweig (prematuramente desaparecido) la Biblia hebrea al alemán.
Obviamente para que judíos de dicho origen pudiesen comprenderla más y mejor.
Y es conocido sobre todo a nivel universal -entre muchas obras que escribió- por su clásico «Yo y Tu», obra en la cual se destaca su filosofía del diálogo. Y su humanismo.
El diálogo es algo que «obsesionó» a Buber durante toda su vida.
Diálogo para Buber, demás está decir, no era simple «conversación» entre dos personas.
Era mucho más. Era «encuentro».
Con todo lo que eso significa…
Buber fue durante la década del 20 y hasta 1933 docente en universidades alemanas.
A partir del ascenso del nazismo y hasta 1938, cuando ya las posibilidades de educación judía en Alemania habían quedado bastante reducidas, Buber fue, de todos modos, un personaje central, un pilar en lo que a educación judía en Alemania se refiere.
En 1938 hizo Aliá (se fue a vivir a Israel) cuando Israel estaba aún bajo Mandato británico.
Fue docente durante años en la Universidad Hebrea de Jerusalem.
Y volvemos al diálogo.
Previendo el conflicto que se venía (que ya estaba en realidad) fue gran impulsor del diálogo y coexistencia entre judíos y árabes.
Pero no tuvo mucho eco, lamentablemente.
Y también, en su condición de judío, buscó tender puentes con el cristianismo. Cada uno con su identidad y creencias.
Pero tender puentes. Algo sin duda muy necesario.
Buber también hizo sus aportes ideológicos, muy destacados, al movimiento kibutziano.
Coherente con su pensamiento humanista y social.
Falleció en 1965 a la edad de 87 años.
De alguna manera fue algo así como una «conciencia moral» del pueblo de Israel.
Una persona íntegra.
Los mejores valores del judaísmo representados en él.
Su pensamiento influyó en el judaísmo y fuera de él.
Predicó como pocos -en la teoría y especialmente en la práctica- los valores de solidaridad, respeto por el otro, tolerancia, no discriminación y amor por el prójimo.
Si Buber viviera hoy: ¿cuál sería su postura ante la realidad que estamos viviendo?
Simplemente queríamos recordar brevemente a este gran hombre, en el sexagésimo aniversario de su fallecimiento.